
Un lanyard sirve para llevar el gafete a la vista. Pero en muchos lugares se volvió algo más: un espacio para lucir pins. Cada pin cuenta algo (un evento al que fuiste, un año más en la empresa, un logro del equipo) y el lanyard los pone justo a la altura del pecho, donde todos los ven.
Aquí te contamos de dónde viene esta costumbre y cómo la usan las empresas para reforzar su marca.
Disney hizo famoso el lanyard lleno de pins
El intercambio oficial de pins en Disney empezó en Walt Disney World en octubre de 1999, como parte de la celebración del milenio, y llegó a Disneyland en abril de 2000 (D23, el club oficial de fans de Disney). La idea iba a durar solo esa temporada, pero tuvo tanto éxito que Disney la adoptó como tradición permanente (WDWMagic).
La pieza clave fue el lanyard: los empleados de los parques llevan pins colgados en su lanyard y los visitantes pueden pedirles un cambio. Así, una cinta para gafete se convirtió en una colección que camina por el parque.
En los Juegos Olímpicos, los pins nacieron como identificación
La historia olímpica es todavía más antigua. En Atenas 1896, las delegaciones usaban insignias de cartón para distinguir a atletas, jueces y oficiales. El intercambio entre atletas empezó en París 1924, en la primera Villa Olímpica, como un gesto de amistad (Olympics.com). Desde Calgary 1988 hay centros oficiales de intercambio de pins para el público (Olympics.com).
Fíjate en el punto de partida: el pin empezó como identificación, igual que el gafete. Por eso combinan tan bien en un mismo lanyard.
5 formas en que las empresas usan lanyards con pins
1. Pins de aniversario
Un pin por cada 5, 10 o 15 años en la empresa. Si el colaborador lo lleva en su lanyard, el reconocimiento no se queda en un cajón: lo ve todo el equipo, todos los días.
2. Un pin por cada día del evento
En congresos y convenciones de varios días, entregar un pin distinto cada día motiva a los asistentes a volver y a llevarse la colección completa. El lanyard con el logo del evento es el lugar natural para colgarlos.
3. Pins de valores o programas internos
Seguridad, servicio al cliente, sustentabilidad, capacitación terminada: cada programa puede tener su pin. En el lanyard funcionan como una forma rápida de reconocer a quien ya completó un curso o es embajador de un programa.
4. Pins para el lanzamiento de un producto
Un pin con la mascota, el empaque o el logo del nuevo producto, colgado en el lanyard de tu fuerza de ventas, abre conversaciones con clientes sin necesidad de un folleto.
5. Kits de bienvenida
Lanyard con tu logo, gafete y un pin de bienvenida. Es un primer día memorable para quien llega y una forma sencilla de que se sienta parte del equipo desde el inicio.

Cómo elegir lanyard y pins para que funcionen juntos
- Ancho de la cinta: si vas a colgar varios pins, elige 20 o 25 mm. Una cinta más ancha soporta mejor el peso y deja ver tu logo entre pin y pin.
- Broche del pin: pide broche de seguridad tipo “locking clutch”. Un lanyard se mueve todo el día y este broche evita que el pin se suelte.
- Tamaño del pin: piezas medianas se ven bien en la cinta sin taparla por completo. Te ayudamos a definir la medida según tu diseño.
- Colores coordinados: usa los mismos colores Pantone de tu marca en el lanyard y en el pin para que el conjunto se vea como una sola pieza.
- Técnica del lanyard: si tu logo es a todo color, el lanyard sublimado es el que mejor lo reproduce. Para un acabado con relieve que acompañe un pin de metal, mira el lanyard bordado.
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